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El uso de contenedores marítimos: el transporte de productos alimenticios

viernes, 30 de octubre de 2015
La importancia de un contenedor marítimo no reside únicamente en la capacidad de almacenaje. El contenedor debe responder a las cualidades que el producto que transporta requiere, más aun cuando hablamos de alimentos.
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En el mundo de los contenedores marítimos existen variedades que van más allá del simple modelo standard usado para almacenaje: desde los contenedores refrigerados hasta otros más innovadores como el flexitank, destinado al transporte exclusivo de líquidos.

Tambien entra en juego otros factores como los materiales usados en el contenedor: desde el material aislante, el refrigerante y el revestimiento exterior, conjunciones que protegen de humedades, microbios y otros elementos que alteren los componentes de cada producto pero, ¿Qué especificaciones debemos tener en cuenta en el contenedor a la hora de transportar alimentos?

La temperatura del producto: clave

A menos que se traten de trayectos muy cortos, necesitaremos un modelo de container del tipo reefer, que permiten mantener temperaturas que oscilan entre los 30º y los -30º.

Para elegir la temperatura exacta a la que transportar nuestros productos, debemos tener en cuenta si queremos refrigerar o congelar: en el primer caso para los alimentos frescos y elaborados que queramos mantener con sus valores nutritivos y en el segundo caso para un largo proceso de conservación que vaya más allá del transporte.

¿A qué temperatura transportar cada producto?

Cada producto para conservar todas sus propiedades requieren de una temperatura concreta. Es por esta razón por lo que en un mismo contenedor no conviene transportar diversos alimentos con distintas propiedades.

En el caso de los productos lácteos la temperatura admitida son 6ºC, para carnes y aves 4ºC, los mismos que los óptimos en caso de los huevos. 7º para las carnes de caza mayor (carnes duras como la de los ciervos, jabalíes etc.) y para el pescado fresco, que debido a sus peculiaridades requiere un mayor tratamiento, se debe mantener exactamente el punto de fusión del hielo.

Para el resto de productos conviene guiarse por las indicaciones de cada distribuidor/fabricante, teniendo especial cuidado en que productos como el chocolate, los plátanos o la fruta tropical no deben transportarse nunca a bajas temperaturas.