Fin de 2M y nuevas oportunidades en la reconfiguración global del transporte marítimo

Enero de 2025 marca un punto de inflexión en la estructura del transporte marítimo global.

La disolución de la alianza 2M (Maersk–MSC), que durante una década dominó el tráfico East-West, abre un nuevo escenario competitivo.

Ambas navieras buscan autonomía operativa y flexibilidad para rediseñar sus redes de servicio.

Mientras reorganizan sus flotas, se prevé un periodo de ajustes y menor fiabilidad en los servicios existentes.

A la vez, el nuevo acuerdo comercial EE.UU.–China (noviembre 2025) está simplificando los flujos logísticos: la reducción de aranceles permite recuperar rutas directas y reduce la dependencia del costoso transbordo a través de terceros países.

Oportunidades y riesgos

  • Ventana de negociación: la fragmentación de la oferta obliga a las navieras a competir, creando un entorno favorable para revisar condiciones contractuales 2026.
  • Diversificación: distribuir volúmenes entre varias navieras mitiga el riesgo durante la transición.
  • Optimización de rutas: revisar los flujos con transbordo y aprovechar el retorno de rutas directas más eficientes.

Recomendaciones desde AGC

  1. Negociar con visión estratégica. No basar contratos en picos coyunturales, sino en índices y cláusulas de ajuste.
  2. Controlar los costes estructurales. Auditar los recargos ETS y de combustible por separado del flete base.
  3. Fortalecer la resiliencia operativa. Diseñar planes de contingencia (Suez, Cabo, multimodal) y monitorizar la fiabilidad de los nuevos servicios.

El final de 2M no solo fragmenta el mercado, también abre una oportunidad para renegociar en mejores condiciones y fortalecer el control sobre la red logística global.