La crisis del Mar Rojo continúa afectando al transporte marítimo internacional.
Lejos de normalizarse, la situación mantiene alteradas las principales rutas entre Asia y Europa, forzando a las navieras a bordear África por el Cabo de Buena Esperanza.
Este desvío supone ~6.000 km adicionales y un aumento medio de 10 a 15 días de tránsito.
Según datos recientes, el 46% del tráfico del Canal de Suez se ha desviado, mientras que el tráfico por el Cabo ha crecido un 70%.
Implicaciones directas
- Incremento del Costo Total de Propiedad (TCO): mayor consumo de combustible y primas de seguro de guerra más altas (War Risk Premium).
- Presión en inventarios: los lead times más largos obligan a mantener stocks de seguridad o adelantar embarques (frontloading).
- Afectación regional: los puertos mediterráneos, especialmente los españoles, sufren retrasos acumulados de hasta dos semanas.
Recomendaciones desde AGC
- Modelar el TCO con el Cabo como escenario base. Planificar tiempos y costes sobre una realidad más conservadora.
- Revisar pólizas de seguro. Garantizar coberturas adecuadas ante riesgos de guerra.
- Evaluar alternativas multimodales. El puente terrestre Dubái–Yeda puede ser viable para mercancía crítica, aunque implica costes y riesgos adicionales.
En un contexto de inestabilidad prolongada, planificar sobre escenarios realistas y mantener flexibilidad operativa es esencial para asegurar la continuidad de la cadena de suministro.



