El mercado marítimo global vive un periodo de contradicción.
A pesar de una sobrecapacidad estructural que podría extenderse hasta 2030, los fletes han repuntado durante las últimas semanas por razones que poco tienen que ver con la demanda real.
Según el Drewry World Container Index (WCI), el 30 de octubre los fletes subieron un 4%, hasta los 1.822 USD/FEU, mientras que el Shanghai Containerized Freight Index (SCFI) se estabilizó cerca de los 1.550 puntos.
Este incremento no responde a una recuperación económica, sino a una gestión táctica de la oferta por parte de las grandes navieras. Las compañías están aplicando Iniciativas Generales de Restauración de Tarifas (GRIs) y Blank Sailings (anulaciones coordinadas de salidas) para crear un “pico artificial” de precios antes de la negociación de contratos anuales 2026.
Efectos directos sobre los importadores y exportadores
- Incertidumbre operativa: cancelaciones, retrasos y desvíos que afectan los tiempos de entrega.
- Riesgo contractual: quienes cierren contratos ahora podrían consolidar tarifas infladas por factores coyunturales.
- Menor control de planificación: la volatilidad dificulta la gestión de inventarios.
Recomendaciones desde AGC
- Evitar decisiones precipitadas. No cerrar contratos basados en picos de corto plazo.
- Negociar con datos. Utilizar índices de referencia (WCI, SCFI) y cláusulas de revisión.
- Diversificar carriers. Reducir dependencia de una sola alianza para mitigar el impacto de los Blank Sailings.
- Exigir visibilidad. Trabajar con operadores que proporcionen información en tiempo real sobre cancelaciones y disponibilidad.
El mensaje es claro: la paciencia informada y la gestión basada en datos serán clave para proteger la rentabilidad durante el ciclo de 2026.



